lunes, 4 de mayo de 2009

LA RAZON DE LA ESTUPIDEZ


Esta es una de las portadas más estupidas que haya publicado un diario peruano en los últimos tiempos.

Por justificar lo injustificable, el diario La Razón cree que afirmando una supuesta culpabilidad de las víctimas, el victimario será menos asesino. Levanta su tesis que si uno de los muertos de Barrios Altos era terrorista (según investigaciones preliminares que no han concluido), pues el aniquilamiento de las otras 14 personas podría ser válido. Este diario pretende que los Colina pasen de criminales a héroes, al mejor estilo de los violadores sexuales que terminan haciéndose víctimas de la "provocación de la mujer".

Luego, La Razón dice: "A esta pesquisa deben sumarse otras en las próximas semanas, particularmente la referida al atentado contra los integrante de la escolta presidencial “Húsares de Junín”, que involucraría a varios de ellos, con la finalidad de revelar quiénes eran políticamente las ‘víctimas’ del grupo militar encabezado por el mayor EP Santiago Martin Rivas".


Semejante afirmación nos recuerda que una de las víctimas fue un niño de ocho años, abaleado sin misericordia. ¿Acaso pretenden ahora investigar lo que significaba "políticamente" este niño? ¿Estos criminales de Colina, cual película Terminator II, tenían por misión asesinar al pequeño análogo de John Connor antes que crezca y se convierta en un terrible enemigo?

No pues, esta campaña de desprestigio de las víctimas para justificar crímenes como los de Barrios Altos tiene un fin determinado: convertir en héroe al cabecilla mayor, Fujimori. Si no han podido convencer al tribunal del mal llamado megajuicio, pues ahora pretenden que la gente caiga en el engaño para atraer réditos a Keiko. A ello se suma la incansable y desatinada campaña de líderes del fujimorismo con el caso del VRAE, en donde pretenden mostrar solo el rostro del terrorismo y ocultar al verdadero enemigo del Perú: El narcotráfico; quien corrompe todo tipo de conciencias, desde senderistas, militares, asesores presidenciales, políticos, empresarios, policías, periodistas hasta poblaciones enteras de campesinos y nativos.

Las campañas mediáticas de la Razón son groseramente tan evidentes como los de su camarada Correo. Ya sabemos a qué apuestan.

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